Nacimiento de Potrillos

¡Bienvenidos!

La llegada de un  potrillo es uno de los espectáculos más hermosos que la naturaleza nos puede regalar. Un momento que tanto veterinarios como trabajadores que colaboran en los nacimientos, lo viven desde la emoción. De cuidados y de cómo se produce la evolución de los recién nacidos, habla la veterinaria Valeria González.

Un día de sol con una temperatura que bordea los 18°C es el escenario perfecto para partir rumbo al Haras Las Araucarias con una sola misión.: conocer de cerca cómo se produce el nacimiento de los potrillos, cuáles son los primeros cuidados de la yegua y su cría, y de qué manera viven este momento las personas que asisten el parto.

Dada las condiciones ambientales con las que se presenta esa jornada, nuestra primera vista al llegar al lugar fue ver cómo ya varias yeguas se paseaban calmadamente junto a sus crías, algunas de las cuales escasamente superaban la semana de vida.

“Con este tipo de condiciones sacamos a las yeguas con su potrillos para que tomen sol. Eso si hay que tomar ciertas precauciones como, por ejemplo,  que los pequeños no se queden dormidos por un rato muy prolongado, ya que  pueden sufrir un shock térmico”, explica Valeria González, veterinaria del lugar.

Es durante el mes de julio que se producen los nacimientos de los potrillos, los que mayoritariamente se desencadenan durante la noche. Una vez que nacen, se debe realizar un examen clínico para verificar que el potrillo venga en buenas condiciones de salud. Acá hay que visualizar, principalmente, que este logre pararse y  mamar.

“Si ello no sucede, se puede sospechar de algún tipo de daño neurológico, todo lo cual se debe evaluar. La mayoría de las veces los problemas suceden por algún grado de hipoxia, pero como sea, esto se debe examinar para poder determinar qué se va a hacer”, explica Valeria.

En cuanto a la yegua, esta también debe ser sometida a ciertos exámenes ginecológicos para determinar que haya botado la placenta y que todo su aparato reproductor se encuentre en óptimas condiciones. “Una yegua ya se puede preñar al año, de ahí que es importante controlar que todo esté bien  luego del parto”.

Otro punto importante a destacar es la alimentación que debe tener la yegua durante su período de amamantamiento, la que también hay que  cuidar de tal manera que esta tenga una dieta balanceada acorde con su estado.

El parto de una yegua dura cerca de 30 minutos, pero el proceso previo puede involucrar varias horas. “Existen algunas señales que indican que la yegua entró en su trabajo de parto. Suelen alejarse del grupo y se les pone el anca más puntuda. Ya cuando se está produciendo el nacimiento, se hace todo el trabajo para que este se produzca de manera natural. Pero en caso de ser necesario, se hace algún tipo de intervención para ayudar en este proceso”.

Una yegua se puede preñar desde los 4 o 5 años, y su período fértil se prolonga hasta los 15 años aproximadamente. “Su fertilidad va decayendo con los años. No existe lo que nosotros conocemos como menopausia. Simplemente su capacidad de preñarse se ve disminuida con los años”.

En cuanto al potrillo, existen tres instancias que se deben evaluar durante las primeras horas de vida. Primero debe pararse, luego mamar y finalmente que se estimule su sistema intestinal. Dentro de los cuidados adicionales está el suministrarle ciertas vitaminas y minerales, además de vacunas desparasitarias.

Cuidados, cariño y admiración por los espectáculos que la naturaleza es capaz de entregar son todos sentimientos que afloran rápidamente al ver a las yeguas y sus crías.

A quienes trabajan en esto, este momento los sigue sorprendiendo. A quienes lo ven por primera vez, simplemente maravilla. No hay palabras para describir todo lo vivido, pero sí para agradecer por la oportunidad de haber  tenido una experiencia como esta.

¡Bienvenidos a esta  vida!

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