Alejandra Araya

ENTRE NÚMEROS Y FACTURAS

Alegre, amistosa y fanática de las plantas, así es nuestra Jefa de Contabilidad, Alejandra Araya. Lleva 23 años  trabajando en el Valparaíso Sporting. Más de dos décadas durante las cuales se casó, fue mamá y ha sido testigo de diversos momentos que este recinto ha vivido en el tiempo. Hoy los narra a su manera y con ese toque que la caracteriza.

Se inicia una conversación bastante formal, pero a poco andar esta toma un cariz diferente, algo más relajado y con tintes de humor cada cierto tanto. Es un diálogo que se desarrolla de la misma manera en cómo podríamos definir a Alejandra Araya, Jefa de Contabilidad del Valparaíso Sporting. Cuando es momento de reírse lo hace, pero al minuto de desempeñar las tareas que tiene bajo su responsabilidad, lo ejecuta con el más absoluto profesionalismo.

En el año 1997, llegó al Valparaíso Sporting a trabajar por solo tres meses. “Fueron 3 meses que se convirtieron en 23 años. Aún me cuesta creer lo rápido que ha pasado el tiempo”.

Alejandra estudió primero Técnico en Contabilidad y al tiempo decidió entrar a la carrera de Auditoria. Fueron meses de bastante sacrificio, pero según relata, el Valparaíso Sporting le brindó  el apoyo necesario para terminar sus estudios, tal como lo ha hecho también en su rol como mamá. “Por eso es que para mí este lugar es como mi familia. Estando acá me titulé, me casé y fui mamá de mis dos pequeñas hijas: Consuelo y  Rocío”.

Fanática de las plantas, cuenta que trabajar con la tierra para ella es una sensación indescriptible.  “Aunque te parezca loca, yo les hablo. Esta es una herencia de mi madre y que yo la he repetido en el tiempo. Si hay algo que me apasiona y me entretiene  es cosechar lo que tengo sembrado en mi casa”. Y nos queda más que claro esta afición, pues su oficina más bien parece un mini vivero, con hermosas plantas que adornan cada rincón.

Pero las sorpresas que nos da Alejandra no terminan acá. Quizás movida por ese ADN  aventurero que corre por sus venas, nos relata que fue juez de llegada, un puesto que muchos evitan desempeñar por el alto grado de responsabilidad que conlleva. Sin embargo,  lo hizo perfecto, y no solo eso, ya que fue la primera mujer en estar en este puesto, incluso a nivel latinoamericano. “Dejé de hacerlo porque quedé embarazada. Era riesgoso subir así hasta la torre a  presenciar la carrera, pero fue una etapa muy linda. Además, fui Secretaria de Comisario, operadora del Finish Lynx, equipo que ayudó en la toma electrónica de la foto de la llegada, y trabajé en la caja de cambio. La verdad es que iba a todo aquello que me pedían. Fueron bonitos desafíos”.

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